| Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado.
No es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos.
No me cabe concebir ninguna necesidad tan importante durante la infancia de una persona que la necesidad de sentirse protegido por un padre.
El padre debe ser el amigo, el confidente, no el tirano de sus hijos. |