| Tal vez lo único que duele más que decirte adiós es no haber tenido la ocasión de haberme despedido de ti.
¿Dices que no se siente la despedida?, ¡Ay!, di al que te lo dijo que se despida.
No pocas veces ya he dicho adiós; conozco las horas desgarradoras de la despedida.
Besos que vienen riendo, luego llorando se van, y en ellos se va la vida, que nunca más volverá. |