| La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos.
Te digo adiós para toda la vida, aunque toda la vida siga pensando en ti.
Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte.
Cada vez que me despido de ti me muero por dentro. Y cada vez que me reencuentro contigo, siento que estoy en el cielo. |